Un problema de todas las edades

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La incontinencia urinaria es sin duda un tema del que socialmente no nos gusta hablar, ya sea por desconocimiento o vergüenza, pero cuando el 4,4% de la población la padece (75% mujeres y el 25% hombres) vale la pena derribar algunos mitos, por eso me pareció súper importante compartir esta nota con ustedes.

La incontinencia urinaria se define como la “pérdida involuntaria de orina que afecta el normal desarrollo de la vida” la mayoría de los afectados son personas longevas quienes tienen mayor probabilidad de enfermedades asociadas.

“Nacemos incontinentes”, con esa frase el urólogo Juan Fernando Uribe – del equipo investigación de TENA, líder mundial en productos de incontinencia urinaria- grafica una condición que nos acompaña desde la niñez “en los niños el asunto es claro, con el tiempo controlamos los esfínteres. Sólo serán incontinentes aquellos que por problemas congénitos o traumas, sobretodo en columna, persistan con pérdidas de orina que afecten el normal desarrollo de la vida”.

En las personas jóvenes la incontinencia urinaria es rara, puede ser más secuela de traumas de médula por accidentes de tránsito o heridas de bala. Sin duda son un grupo especial de pacientes que necesitan un equipo multidisciplinario que los cuide.

En los adultos hasta la mediana edad, sobretodo en mujeres, aparecen “los goteos de orina por esfuerzo” como una consecuencia de los cambios en el piso pélvico y después de la maternidad, pero también en hombres luego de ser sometidos a cirugías, en especial de cáncer, y sobre todo de próstata. En este grupo las cirugías están disponibles y en la mayoría de los casos, combinándolas con productos absorbentes sutiles se suelen resolver la mayoría de los problemas.

Pero es en las personas de edad madura donde todo conspira para que la incontinencia sea un tema de mayor importancia en la vida diaria “no existe duda, las personas de edad avanzada van como involucionando y como parte de su desprotección aparecen problemas en veces severos de incontinencia urinaria que no tiene una solución definida en el tiempo, excepto el uso de pañales o absorbentes de buena calidad. Muchas enfermedades que se presentan tienen relación con el aumento del flujo urinario con alteraciones en los esfínteres o con la pérdida de control de la vejiga” comenta el Urólogo del equipo investigación de TENA, líder mundial en productos de incontinencia urinaria.

Los ritmos día y noche se pierden con la edad. Aparece la temida “poliuria noctura” que obliga a frecuentes levantadas en la noche, alterando seriamente el ritmo de su vida y de quienes los rodean.

La condición mental importa, un paciente que tiene una alteración de su estado de conciencia por un accidente cardiovascular o una demencia senil tiene mayor riesgo de no controlar sus esfínteres, también un adulto mayor que se encuentra hospitalizado o en un asilo o institución geriátrica tiene mayor riesgo de incontinencia, tanto por las enfermedades propias de la edad como por la falta de contención familiar.

Por Fanny Vásquez

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Carolina Cortés Pinto
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